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Hace casi un año realicé una sesión fotográfica de estilo editorial en Murcia capital junto a la modelo Cristina Molina. Un trabajo concebido para dialogar con la ciudad y utilizar el espacio urbano como parte esencial del relato visual.


Aunque siempre me he sentido más vinculado a la huerta que al centro urbano, Murcia es una ciudad con una fuerte identidad y múltiples lecturas visuales. Sentía la necesidad de recorrer sus calles con una mirada fotográfica más pausada, aprovechando la luz fría y soleada de una mañana de febrero de 2025.


Durante la sesión caminamos por Platería, Trapería, el Tontódromo, la Catedral de Murcia y sus alrededores, utilizando estos espacios como fondo natural del editorial. Lugares cotidianos que, a través de la fotografía, adquieren una nueva lectura estética.


Este trabajo también tiene un componente profundamente personal. Es un homenaje a mi yo más joven, aquel que bajaba de la Línea 36 para recorrer el centro, descubrir música en espacios que hoy forman parte de la memoria colectiva de la ciudad, como la desaparecida Tipo o Discos Tráfico, situada junto a la Universidad de La Merced, y pasar horas explorando Murcia. Esa memoria urbana está presente, aunque de forma sutil, en cada imagen.


El resultado es un editorial donde moda, calle y recuerdos conviven de manera orgánica, con Murcia como protagonista silenciosa y Cristina Molina como hilo conductor visual.


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