En el corazón de Murcia, donde la historia se funde con el pulso contemporáneo, aparece Marta Torres caminando con decisión frente a la imponente Catedral de Murcia.
En esta obra, la figura emerge desde un fondo rojo profundo, envuelta en una atmósfera de introspección y deseo contenido. La manzana, sostenida con delicadeza, evoca el símbolo eterno de la tentación, reinterpretado desde una mirada contemporánea e íntima. A su vez, la manzana también se presenta como un emblema de salud y vida, generando un diálogo sutil entre el deseo y el bienestar. La luz acaricia la piel y revela detalles sutiles: la serenidad en el gesto, la fuerza en lo vulnerable, el equilibrio entre lo clásico y lo moderno. Cada elemento ha sido cuidadosamente construido para invitar al espectador a detenerse, observar y sentir. Una pieza que dialoga con el mito, pero habla en un lenguaje actual.
Pepeta Amorós fue una figura muy querida en Villena. Bien posicionada económicamente, vivía en el Paseo Chapí y era conocida por su carácter generoso y su especial cariño por los niños, a quienes repartía dulces y caramelos desde la puerta de su casa. Una de esas personas que, sin proponérselo, se convierten en parte del paisaje emocional de una ciudad.
Marta Ribera y Andrés Carull comparten una visión profundamente respetuosa con el paisaje. Su finca funciona como un pequeño ecosistema: viñedos, animales, suelos vivos y una casa histórica restaurada que actúa como corazón del proyecto. Todo está conectado, y todo tiene un ritmo propio.